No hay duda de que la pandemia del Covid-19 deja un rastro de tragedias humanas. Son numerosas las familias que sin poder despedirse dicen adiós a seres queridos.

En situaciones como esta surgen siempre dudas sobre que proceso a seguir. Delegar la gestión en un abogado es la forma más sencilla y segura de llegar al mejor resultado y poder centrarse en la familia y el duelo.

El fallecimiento de un familiar tiene unas consecuencias y obligaciones legales con un importante coste y unos plazos que cumplir, que conviene conocer para hacerlas de la mejor manera posible evitando consecuencias no deseadas como puede ser la imposición de sanciones por no liquidar el Impuesto de Sucesiones transcurridos seis meses desde la muerte.

La gestión de una herencia tiene una cierta complejidad jurídica (especialmente en casos en que no existe un testamento actualizado) que hace que sea recomendable acudir a un abogado. A grandes rasgos el proceso:

Obtener el certificado de defunción, documento que facilita el Registro Civil, QUE ACTUALMENTE ESTÁ COLAPSADO y requiere un seguimiento para conseguirlo. Este trámite es ahora puramente telemático, pero hay que ser prudente, ya que existen numerosas páginas falsas que simulan facilitarlo y cobran por un trámite que en realidad es gratuito.

Con el certificado de defunción, y transcurridos al menos 15 días de la fecha de fallecimiento hay que solicitar el Registro de Últimas Voluntades y el Certificado de Seguros de vida. Además, si existe, será necesaria conseguir una copia del testamento.

La casuística es elevada, puede haber varios testamentos contradictorios, poco claros, o debido a la cuarentena puede que se realizara uno en el último momento sin presencia de un notario que contradice lo escrito en el más actual ante notario. Un paso relevante es realizar un inventario de bienes, deudas y obligaciones y recabar los documentos que lo acrediten (escrituras de los inmuebles, contratos de compraventa de los vehículos, certificados bancarios…). Hasta ahora la aceptación y partición, si cabe, de una herencia se realizaba de forma presencial ante notario de todos los reconocidos como herederos en el testamento para la firma de la escritura de aceptación y partición de herencia.

Si por el contrario, se comprueba en el Registro de Últimas Voluntades que el fallecido no había otorgado testamento, habrá que acudir al notario y realizar una Declaración de Herederos, previa a la aceptación y partición de la herencia comentada en el párrafo anterior y el reparto de la herencia no se hará conforme a la voluntad del fallecido sino siguiendo las normas del Código Civil.

Una vez se tiene la escritura de aceptación y partición de la herencia, es necesario liquidar el Impuesto de Sucesiones y las plusvalías en el caso de que en la herencia hubiera bienes inmuebles.

La gestión de la herencia puede presentar numerosas complicaciones como pueden ser: que el fallecido tuviera más deudas que bienes, en cuyo caso se hace recomendable renunciar a la herencia o aceptarla a beneficio de inventario; que alguno de los herederos no acepte lo dispuesto en el testamento y decida impugnarlo judicialmente, etc…. Todo ello hace más que recomendable asesorarse por un abogado especializado en la materia que le ayude a realizar todas las gestiones sin inconvenientes.