El concurso de acreedores tiene una connotación negativa que debemos desmontar. Esta herramienta, bien planificada y sobre todo aplicada a tiempo es muy eficaz para salvar un negocio. 

Lo más importante es tener una estrategia clara desde un principio y una imagen detallada y real de los riesgos, deudas e implicaciones de cada opción sobre la mesa. A menudo el patrimonio familiar está ligado al negocio, es clave estar bien asesorado para sobrevivir. 

Hay multitud de empresas viables que pueden encontrarse en circunstancias delicadas de forma temporal por motivos diversos como por ejemplo:  

  • Una inversión que ha salido mal. 
  • El impago de un cliente importante. 
  • Una acumulación de deudas por un cierre temporal como el causado por el COVID 19.

Un concurso de acreedores abre la puerta a negociar una quita de esas deudas o un aplazamiento de los pagos, dando un respiro al negocio permitiendo que levante cabeza. 

Incluso en el caso de que la situación sea muy precaria y la empresa finalmente deba liquidarse permite opciones como la venta de la unidad de negocio libre de deudas a un tercero abriendo así la posibilidad a salvaguardar los puestos de trabajo que pueda haber. 

Otro punto clave es que presentar un concurso de acreedores permite salvar la responsabilidad del/la administrador/a por que ha actuado de forma diligente tomando las medidas necesarias a tiempo sin dejar que el negocio se arrastre sin una estrategia. 

Un buen abogado especializado en derecho concursal y económico le asesorará sobre medidas para hacer el negocio viable, cuantificar y minimizar las posibles responsabilidades y riesgos personales y los trámites y plazos. Nosotros damos un paso más y realizamos siempre una labora de acompañamiento conscientes de la carga emocional que conlleva un proceso de este tipo.

No deje que el miedo lo venza, hable con nosotros.

Imagen de Ngo Minh Tuan en Pixabay